"Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo". Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973.
El 11 de septiembre en Chile se conmemoran 40 años del derrocamiento de un gobierno democrático socialista, único en su clase, el gobierno de los trabajadores. Muchas opiniones, muchas versiones, muchos culpables, pero quisiera centrar mi mirada en un aspecto de estos acontecimientos, y es la polarización de una sociedad. Una sociedad tan dividida que buscaron todos los medios para lograr imponer sus ideas. Violencia, acopio de mercadería, miseria, injusticia, manipulación de leyes, desaparición de personas, destrucción de familias, lucha de clase.
Creo que es justo y bueno tener un ideal político y vivir según él, pero me parece que justificar los modos o medios por el fin, solo produce miseria y dolor. Ha 40º años de este suceso Chile sigue dividida internamente, como todos los países vecinos. Será el molde de América del Sur, porque estas divisiones nos llevan a constantes fracasos. En cambio aquellos vecinos del Norte entre Demócratas y Liberales, enfrentados a muerte velan por una expansión contante a pesar de las crisis económicas o recesiones mundiales. Ya decía un viejo dicho Romano: "divide y reinaras" la pregunta que surge, ¿quién gobierna nuestros pueblos verdaderamente? No es Cristina Fernández, no es Piñera, ni Bachelet, no es Morales, quién verdaderamente guía el curso de nuestros pueblos?. El pueblo, que lleva demasiado tiempo dormido y ha delegado su poder en corporaciones e intereses económico a cambio de su "tranquilidad y rutina segura"...no será tiempo de despertar? dejemos de mirar nuestras individualidades egoístas y soñemos con un colectivo más justo para todos, dónde podamos expresar nuestras ideas con tranquilidad y construir una sociedad mejor para nosotros y nuestros herederos (alumnos e hijos), el cambio es responsabilidad de todos y comienza con nosotros.







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